Ceremonia del sol.
"(...)Desde ese instante sentí que Dios habitaba en tí, que en tu fragua
derretía la fe y que por medio de tus rayos la transmitía por todos los
sitios donde transitabas. Los mismos brazos de oro que al desperezarte
iluminan el cielo, al estirarse a los costados entibian las sierras, o
apuntando hacia abajo laminan el mar (...)"
Carlos Páez Vilaró
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